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Aigüestortes, una auténtica joya verde

Aigüestortes es una auténtica pasada. Nosotros estuvimos como inicio de un viaje por Cataluña y seguramente repetiremos porque nos encantó tanto el Parque como la zona de los alrededores.

Primero estuvimos alojados dos días en La Val de Boí, en unos apartamentos rurales. El primer día lo dedicamos a conocer la zona, el valle, algunas de las magníficas iglesias románicas que han sido declaradas Patrimonio de la Humanidad y el balneario de Caldes de Boí, aunque sin llegar a probarlo. Ese día, además, aprovechamos para visitar la Casa del Parque de Boí, y así informarnos de las posibles rutas que podríamos hacer al días siguiente. Esa noche procuramos descansar bien para madrugar un poco y dedicar el día a patearnos la parte del Parque correspondiente al sector de Aigüestortes.

Así, desde la entrada que hay por la carretera que une La Val de Boí con Caldes, comenzamos nuestra ruta. Como era la primera vez que íbamos, hicimos el recorrido más común, que es desde dicha entrada hasta el Planell d’Aigüestortes, aunque luego lo extendimos un poco más caminando hasta el Estany Llong. Era una maravilla poder pasarse todo el día caminando en un entorno tan maravilloso, sin ver practicamente nada que te recordase el estrés de la ciudad, del día a día. Además, aunque fuimos en verano y esa es la época en la que el Parque recibe mayor número de visitantes, al ser tan grande parecía que no había casi gente. Y pese a caminar bajo el sol del verano, el calor era muy llevadero por la gran cantidad de árboles y de agua que hay en todo el Parque.

Posando en el Estany Llong

Foto del Estany Llong, en el sector de Aigüestortes

Después de nuestra larga, aunque no complicada caminata (en esta ruta que escogimos no había grandes pendientes y el terreno era bueno), regresamos al apartamento para descansar y planificar el día siguiente, en que nos iríamos a la localidad de Espot, donde está la otra entrada más común del Parque, la que lleva al sector del Estany de Sant Maurici.

Al día siguiente, recogimos y viajamos hasta Espot, donde nos alojamos en un bonito hotel, en el que, sin embargo, nos estafaron un poco. Habíamos reservado por teléfono y nos dijeron un precio que nos pareció bien, más o menos barato, y a pesar de haber pedido confirmación de que ese era el precio final, cuando fuimos a pagar nos encontramos con la sorpresa de que el precio era por persona, con lo cual resultaba carillo el sitio. Sin embargo comimos y descansamos muy bien, aunque el disgusto no nos lo quitó nadie.

Ese día de traslado nos lo tomamos con calma y sólo estuvimos paseando por el pueblo. Pero a la mañana siguiente cogimos otra vez las mochilas y nos fuimos temprano al Parque. Fuimos en coche hasta el aparcamiento de la entrada más cercana a Espot, y desde allí comenzamos a caminar con destino al Estany de San Maurici. Hasta allí, que es la ruta más habitual, el recorrido es bastante sencillo. Pero luego, nosotros continuamos hasta el Estany de Ratera primero, pasando por la cascada del mismo nombre, para llegar al Estany de Amitges, donde comimos. En Amitges hay un refugio grande con muchos servicios para el visitante y donde se puede pasar la noche, reservando con antelación. Esta parte del recorrido es bastante más comlicada, con mayor desnivel y un terreno más pedregoso y más desagradable para andar. Pero el resultado final merece la pena, pues una vez en el Estany de Amitges, tienes una impresionante visión del valle y de los picos que lo rodean.

Después de comer y de un ratito para relajarnos en ese precioso lugar, emprendimos el camino de vuelta y llegamos al hotel bastante cansados. Aún así, todavía nos quedaron ganas de visitar al día siguiente el Valle de Gerber, que creo que no perenece al Parque en sí, pero sí a la zona de protección que rodea al mismo. Esa fue una ruta no muy difícil, aunque con tramos de fuerte desnivel. En ese recorrido pudimos ver tres preciosos estanys, o lagos, a diferentes alturas, siendo el último el más grande y bonito, el Estany de Gerber.

Con esto acabamos nuestro viaje por el Parque de Aigüestortes y Estany de Sant Maurici, cansados pero maravillados de la belleza de la zona, y con la intención de repetir para descubrir nuevos rincones y probar nuevas rutas . Eso sí, sin repetir en el hotel de Espot, donde no tienen reparos en engañar a los turistas sin darse cuenta de que eso al final repercute negativamente en ellos.

2 Comentarios

  1. ¿Te acuerdas del nombre del hotel donde te hicieron eso? Más que nada porque estoy pensando ir y no me gustaría que me pasara lo mismo.

    • La verdad es que no me acuerdo. Me sentó tan mal que he debido bloquear ese recuerdo. Pero si vuelvo, me acordaría de cual es y no repetiría. El restaurante lo tenía en un porche acristalado muy mono.

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