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Geomorfología

 
 

La gran cordillera de los Pirineos es una antigua cordillera, rejuvenecida durante la última orogenia (desde el Cretácico hasta el Mioceno). La división entre la vertiente española y la francesa recibe el nombre de zona axial pirenaica y es donde están localizadas las máximas altitudes. Desde un punto de vista geológico, el Parque Nacional de Aigüestortes y Lago de San Mauricio está situado en el interior de dicha zona axial.

El Parque se encuentra físicamente flanqueado al norte y al sur por fuertes estribaciones montañosas, siendo accesible por tanto con mayor facilidad por sus costados. Los terrenos que constituyen el Parque pertenecen a formaciones de la era Primaria (granitos y pizarras) que formaban entonces (hace 200 millones de años) el eje pirenaico.

Su forma actual, en cambio, responde al resultado de la acción posterior de los agentes naturales durante largo plazo, destacando las convulsiones geológicas de la era Terciaria que elevaron, todavía más, las montañas paleozoicas. Sobre el relieve formado con anterioridad incidió de forma decisiva el glaciarismo de la era Cuaternaria, como demuestra el paisaje actual, en el que pueden reconocerse perfectamente el itinerario seguido por las lenguas de hielo, algunas de ellas de formidable potencia. Los glaciares modelaron los valles, formaron los circos y dejaron a su paso decenas de cubetas, los actuales lagos o estanys, tan comunes en el relieve del Parque Nacional.

 

Foto de montañas, picos y algún lago de Aigüestortes

 
 

Los lagos constituyen un elemento esencial del Parque, ocupando antiguos fondos de circos, y los hay de distintas profundidades, tamaños y color de sus aguas. Además, muchos de ellos se encuentran intercomunicados por saltos de agua y enlaces naturales, otorgando al Parque parte de su espectacular belleza, mientras que otros son masas indepedientes de aguas.

El origen geológico de los lagos se encuentra también en las glaciaciones; en la acción de una lengua glaciar contra un plano menos inclinado, que llega a excavar el suelo formando una cuenca que se llena de hielo.

El glaciarismo actuó también sobre las crestas. El agua metida en las hendiduras de las rocas, al transformarse en hielo debido al enfriamiento general, fue quebrándolas y ocasionando el arisco perfil de las crestas.

 

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